Te observo dormida, y pienso que con lo pequeña que eres cómo puedes sujetar mi mundo entero.
A oscuras aún te veo como los miopes achinando los ojos para agudizar la vista hasta que te defino por completo. Y consigo siempre verte otra cara que me enamora. Aunque estés respirando tu propio pelo y quieras esconderte del mundo. Cae cuidadosamente entre las montañas enanas de tu cara, esas cordilleras que acaricio y recorro con las huellas de mis dedos mientras que sueñas con lo que tu mente quiere desechar para que nunca vuelva.
Pero tú vuelve siempre, no te me vayas nunca. De este sueño conmigo no quiero que te despiertes nunca y que me dejes pertenecer a tu realidad más absurda y por triste que sea que puedas venir a mí cuando tengas frío, sed, hambre, ansia de cobijo entre mis brazos flacuchos y cansados pero nunca de ti.
Pégame fuerte con tus ojos, como sólo lo hacen los olores y que ni el olor a café pueda borrarte de mi memoria. Por las mañanas te observaré con el pelo revuelto en silencio, con los ojos aún dormidos y daré carcajadas internas y saltos de felicidad como sólo lo hacen los niños la mañana de reyes. Y así toda la vida. ¡Qué poco tiempo!
Quiero tus tequieros, tus odios, tu voz, tus silencios, tus sonrisas, tus lágrimas. Prometo jamás confundirte amando tus manías y reproches, amando cada constelación de tu piel, aunque se quede flácida y colgando arrugada riéndose del tiempo.
Mientras duermes me faltan manos para tocarte y labios para comerte, me embobo entre tus poros brillantes y calientes y la maraña de tu pelo, tus labios gorditos haciendo gestos que nadie entiende como si fueras un bebé...y no me queda más remedio que querer fundirme contra ti, más allá de todo lo mundano y desconocido. Más allá del infinito más inmenso, inverso e irreversible.
Mientras duermes...sueña; que yo mientras velaré por tu cuerpo. Me consumiré por tu felicidad y por tus sonrisas al despertar: que son mi mayor meta cada día aunque sean lunes todos ellos.
que lejos veo todo eso...
ResponderEliminarsaludos vecina