"Enero - Año 2.000
Querido Alejandro:
Me ha sido enormemente grato haber recibido tu amable misiva. De igual modo, los conceptos en ella emitidos, los considero para tu personalidad, tan infinitamente abstracta. No por ello, y debido a mi selecta educación, he de reprocharte nada, pues no sería propio de mi clase ni de mi posición astronómica el hacerlo, aunque sí el atenerme el agotamiento neuronal y metafísico de tus, digamos, sonoras locuciones gramaticales.
Asimismo, no esperaba menos de tus consejos, tan propios de homo-sapiens sobre un alcornoque adornando portales de Belén visitados y visitados por cervatillos de Villalba. Ya sabes, amigo Alejandro, por la buena y envidiable amistad que nos une, que a mi gallinácea real le encanta la calle, y mucho el cine, e innecesario, con ello es, que no advierta tu amable indicación con respecto a abandonar mi bello sueño de estudiar para dirección cinematográfica. Ya te he apuntado en el cartel de estrellas y luceros para mi primera película, denominada, provisionalmente: "ALEX, BETÚN NEUTRO, TODAS ZAPATILLAS". ¿Te gusta?, ¿te entusiasma?, ¿no?... ¿te molesta?... ¡¡¡oh, no!!!, es una broma. No deseo ofenderte, ya sabes que para mí eres más importante que la sopa de lechuga, sobre todo la de tropezones, también denominados "lombrices".
Con toda mi alma te agradezco que me consideres lista; yo también pienso igual de ti: que eres listo, más listo que el guionista de los Teletubbies, quien, por cierto, no vive en la calle, amiguito, sino en tus sueños más inteligentes.
Debido a tu arrolladora personalidad, te comunico que mis amigos desean conocerte más profundamente, aunque ya les he avisado para que vayan construyendo una hermosa jaula para albergar tal especimen, pues no quiero ser la culpable de catástrofes y jaquecas provocadas por tu sublime galvanismo.
En mis más internos pensamientos, una voz me grita por qué he perdido contigo y tu tabarra parte de mi preciada existencia, habiendo tantísimas cosas, entre ellas pasear por esa calle que tanto me gusta, amén de defecar e inyectar enemas, que se pueden realizar más provechosamente.
Para finalizar, aconsejarte que tu sangre la aproveches para fines humanitarios, pues más que sangre parece pus de tu repulsivo acné. Con suerte, a lo mejor ellos podrían estudiar tu caso tan patético. A ellos te remito.
No olvides que todo cuanto te digo es por tu bien, criatura de Dios.
Por siempre en tus cortas luces:
La menda.
P.D: ¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!! No te envío postal, porque los venados de por aquí no se dejan fotografiar, oyes."
Y así, querid@s, se le contesta a un moscardón. Qué tiempos... snif snif.
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