Al fin lo he conseguido. Ya me he acostumbrado: Al silencio, la oscuridad pasajera, la humedad y a ese ruidito que hacen las lepismas que me acompañan. Ya apenas noto el olor a orina, a heces e incluso, los palitos tachados de los ladrillos escritos con sangre están secos, casi ni se perciben por mucho que encoja los ojos. Es todo un alivio. Sí, creo que sí. A veces no, sobretodo cuando se me iluminan los pies y me los veo tan mugrientos. Maldita humedad. He comprobado con el paso de los ¿días? que tarda aproximadamente un mes en venir con una manguera de agua fría a presión y apuntarme con ella tras los finas, tan juntas y aplastadas rendijas. No es suficiente para que me quede bien limpia de toda mugre. A veces le he pedido algo para poder apoyar la cabeza sobre la pared. Malditas cucarachas. ¡Cuánto las odio! Son unas cotillas, siempre quieren enterarse de todo y van a por mis lepismas y ellas, las pobres, no saben qué hacer para quitárselas de encima. De nuevo se me quedaron las antenas de las malditas pegadas a las manos. Malditas, malditas seáis, que ni tan siquiera os puedo comer. Otra vez aquí. Parece que hoy está de buen humor. Pues no, no tengo esa suerte. Pero me he acostumbrado. Sí, creo que ya sí. Que no se me olvide anotar otro palote. ¿Cómo me haré la raja en el dedo para sacar la sangre? ¡Ya sé! Me morderé el labio, normalmente por estas grietas sale bastante sangre y sólo tengo que arrancarme alguna costra. Lo que me ha dejado no tiene muy buena pinta, pero no queda más remedio, siempre me ha dicho que algún día saldré de aquí. Ya no sé qué día es. Imagino que será otoño invierno o primavera, la pared de mi espalda está más húmeda que nunca, lo cual está genial porque mis amigas abundan y me abrazan a veces. Se aferran a mi cuerpo y siento el calor hasta lo más profundo de las entrañas. Gracias a mi pérdida de peso ya puedo sentarme de lado aquí. Es lo mejor. Por eso, sí, por eso creo que he conseguido acostumbrarme. No todo tiene por qué ser malo.
"La policía ha encontrado un cuerpo en un muro de un edificio a las afueras de Santiago, en un barrio bastante lujoso. Los investigadores creen que se trata de una joven que responde a las siglas L.P.A., una joven que había desaparecido cuatro meses antes y que tenía previsto casarse este domingo en su ciudad natal. Era estudiante de farmacia, entró en su oficia a las diez de la mañana, donde fue vista por última vez. Más de 100 policías habían registrado todos los lugares donde frecuentaba la víctima para encontrar cualquier pista que arrojase luz sobre la investigación."
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