Enamórate de un chico que lea.

No lo conocerás seguramente en una discoteca por la mandíbula desencajada o apestando a alcohol. Un chico que lee puede divertirse con una partida de cartas con amigos, una buena película o un buen libro. La soledad no es un problema para un hombre que lee, porque ellos sienten suyas cada palabra escrita, aprenden de cada párrafo y acarician cada libro como si fuera el último que tendrán en sus manos. Conviértete en su libro preferido y que quiera leerte cada día.

Conocerás a un hombre que lee en cafeterías, en reuniones de amigos, en el trabajo, o por algún amigo o amiga en común. Lo reconocerás porque puede que tenga gafas (el hecho de leer tanto...ya se sabe) o no (la genética...ya se sabe), también porque al hablar oigas en su voz unas palabras firmes y bien almacenadas y maceradas dentro de su cerebro durante mucho tiempo unido a una cultura actualizada día tras día. Lo reconocerás por su seguridad, por su buena educación y por sus detalles.

Enamórate de un chico que lee, porque siempre tendrá algo que enseñarte, algo que decirte, te enamorará en la distancia y, con pocas palabras, hará que recuerdes un momento feliz pasado. Enamórate de un chico que lee porque podrás aprender algo nuevo cada día, porque no gastará tiempo en mirarse al espejo durante horas o ir al gimnasio durante interminables horas, porque te llevará a sitios donde nunca has estado con sólo una palabra. Podrá recitarte a Bécquer, Neruda, con la misma suavidad del terciopelo.

Te sentirás como una persona amada en cada momento. No sólo te hará regalos en fechas señaladas, sino cuando le de la gana. Irá caminando por la calle inventando poemas en su cabeza para ti y verá algo que le guste...o si no, lo fabricará con sus manos. A veces pueden ser tímidos, a veces podrán estar serios, pero siempre podrás estar segura de que el amor que siente por ti no se lo arrebatará nadie, ni el mejor de los libros.

Enamorarse de un chico que lee no es difícil, pero convertirse en su libro preferido puede que lo sea. Estos hombres no necesitan tanto como podemos imaginar. Amor, cariño, respeto, comprensión... es algo básico en cada pareja. Algo que tiene que haber, se lea o no. Pero siempre hay que estar preparada para ellos: porque te pueden sorprender cuando menos te lo esperes.

Anímalo, escúchalo y formad una unión recíproca con un cariño extremo y una comprensión única. Un hombre que lee, también sabe escuchar. Quizá tú seas una chica que no ha tenido mucha suerte en el amor pero, puedes estar segura de que él, te cerrará las heridas a besos cada día y jamás te faltará un abrazo o un hombro en el que llorar o apoyarte y si ves que no puedes más, te llevará corriendo al aire libre y mientras gritas o corres, él sonreirá y su fuerza será la tuya. Y la tuya, de él.

No tengas nunca  miedo de sentirte infravalorada, porque un hombre que lee sabe que a todos los seres vivos hay que respetarlos y que hay palabras como los insultos que no están en su vocabulario. Y si algún día se enfada, sabrá qué palabras usar para no herirte, porque sabe que las heridas no se cierran fácilmente.

Para un hombre que lee es mucho más fácil hacerle cualquier regalo, no le hacen falta corbatas, colonias, etcétera; como regalos. Ellos saben apreciar y valorar un buen libro. Y dura muchísimo más tiempo. Y si está dedicado por ti, será el mayor tesoro del mundo.

Quizás algún día no quiera formar una familia con los procedimientos preestablecidos ya por la sociedad, y puede que no necesite ningún papel escrito ni ninguna celebración para demostrar que formáis uno parte del otro, pero si a ti te hace feliz, lo hará sin pensar. Pero no pienses que será una boda normal, habrá música que apenas nadie conoce y que dejará a todos atónitos, besará tus manos como nadie jamás lo ha hecho, las mejillas, los ojos, la frente, la cabeza... Besará tu cuerpo delante de todo el mundo sin nunca importarle el resto, se arrodillará cogiendo tu mano sin importarle tu vergüenza ni nada más, querrá a tu familia igual que a la suya; porque un hombre que lee, sabe de sobra que todo lo que a él le hace feliz, también le hace feliz a la persona que ama.


Tendréis animales de compañía, quizá gatos o perros...pero nunca pájaros o peces, puesto que un hombre que lee sabe que la libertad es la mayor de las virtudes y derechos que tenemos los seres vivos. No querrá tener a nadie atado, a ti tampoco. Será un amor en libertad, de los que sólo creías que había en las películas. Quizás a veces te despierte con notas por toda la casa, sintiendo cómo te duele la cara de sonreír, pero...bah, ya estarás acostumbrada. Los hombres que leen también saben apreciar otros artes como la música y, si por casualidad, también es músico, olvídate de escuchar la misma música siempre, porque un hombre que lee y que aprecia la música, siempre está buscando fuentes de inspiración nuevas. Y si él la crea, tendrás que afinar el oído y ser su crítica particular. Es decir, no te vas a aburrir jamás. Haga lo que haga.

Olvídate de que vuestros hijos tengan nombres corrientes. Un hombre que lee siempre tiene un amplio repertorio de nombres a los que recurrir en la memoria tras largos años de aprendizaje. Y por las noches correrás asustada a la habitación de tus hijos, quizá llamados Ratziel y Nereida, porque oyes mucho escándalo pero al abrir la puerta verás al hombre que lee casi disfrazado y haciendo mil gestos con el cuerpo llevando a vuestros hijos a otro mundo mientras les cuenta un cuento improvisado.

Un hombre que lee, siempre sabe qué hacer para que seas feliz, y tú le devolverás esa sonrisa siempre, porque te habrá enseñado a leer también, pero no con los ojos de la cara, sino con los del pecho. Que esos nunca mienten y ven más allá de las palabras.

Y, tú, chica que lee también, te mereces un hombre así. Uno que te haga siempre sonreír y nunca llorar. Pero si lo haces, ten siempre muy claro, que él estará ahí.
 
 
 
Para Adrián e Hixem.
Mis hombres que leen y escuchan. Os amo.

2 comentarios:

  1. Es un placer leer este tipo de entradas, terminarlo con fuerzas renovadas para seguir y seguir leyendo y sintiendo que tengo una amiga como la copa de un pino en cuanto a pensamiento crítico y raciocinio respecta, aparte de otras muchas cosas.
    Enhorabuena por este pastillazo de realidad y buen hacer.

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  2. El placer es mío por recibir esas palabras de una persona como tú! Un besazo, amigo. Algún día sé que veré todo lo que eres de increíble, lo que es de maravillosa tu pareja a la que adoro, unido en una preciosa persona. Y ojalá pueda ver eso durante muchos años. ¡Se os quiere!

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