Mirando escaparates escuché: ¡Chst, oyes, escalofridas! ¡Estoys aquís!. Y algo parecido a un hueso de aceituna me aporreó en la oreja.
Cuando miré había una muñeca asomada por la puerta de la juguetería. Rubia de peluquería de barrio alto, cutis perfecto, un traje rojo y amarillo con aguilucho incluído. No le faltaba detalle a la jodía. Le dije: Anda, ¿y tú quién eres?. Me miró altiva comiendo limones imaginarios, echándose sus rizos perfectos hacia atrás me dijo: ¿Cómos? ¿Nos mes conoces?.. ¡Soys las nuevas Barbies Intereconomías!. Con los ojos en blanco dije: ¡Oys, qué cabeza la mía, chica!... ¿Y qué accesorios tienes? Es que estoy buscando un regalo que... - ¡Tengos des TODOS!. Carraspeó un poco como para quitarse un pelo grueso ajeno de la garganta y añadió: Vengo con mi micrófono de gomaespuma fina y buena buena...¡mira toca!. También con unos papeles con algunos dibujos hechos por jefes gordos...me dijeron que no son básicamente para nada, sólo que tenía que hacer como que de vez en cuando los mirara. Metocalapastilla. ¡Con un pinganillo que tiene dentro un enano que me susurra todo lo que tengo que decir! ¿a que es genial?. Metocalapastilla. Y también éste maletín con sangre artificial y unas cuantas pegatinas moradas, que me las tengo que pegar en la cara si el enano me lo dice!!!! ¿¿A qué es genial?? Es TO-TAL, Escalofridas! No tendrás un vaso de agua por ahí, ¿verdad? ¡¡¡¡Metocalapastilla!!!! Y también inluyo una cámara con los cables un poco sueltos para por si tengo que desconectarlos y un guión donde dice que la culpa es de unos chicos peligrosos con perros y flautas... ¡MARAVILLOSO, MARAVILLOSO! ¿A que síiiii?
Tó me pasa a mí. ¡Qué alegría, coño!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deje su alma aquí después de la señal. RIIIIIIIIIIIIIIP