No hay quien entienda a estos hippies...
Día 11 - Pa la hora de comer (chispa más o menos)
Al llegar a casa escuché ruidos extraños. Fui corriendo hasta el salón y allí estaba, humareda incluida, Bob Marley con una cachimba rosa chillona (no la habría engrasado bien) limpiando el polvo bastante alterado, como bailando música techno con cien RedBull encima (jarabe para la tos). Comprendí que la humareda no era de la sus adicciones (y suspiré) y también que llevaba bastantes días sin enseñarle un trapo a los muebles (es lo que tiene). Le dije: Pero hombre, Bob, ¡estarás molestando a los vecinos con Queen a toda leche! ¿Cómo piensas quitar el polvo del aire?... Perdona pero... ¡esa falda es mía!. Sin dejar de hacer su baile macabro que a lo sumo invocaría a Manolete y, nuevamente, enharinándome cual boquerón en verano, me dijo: "En este futuro brillante, no puedes olvidar tu pasado". -Claro, hombre, ¡y tú lo quieres dejar todo reluciente!. Paró en seco y dijo algo, pero para entonces ya tenía un tapón de polvo en el oído y no me enteré de nada. A saber...
No hay quien entienda a estos hippies...
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Deje su alma aquí después de la señal. RIIIIIIIIIIIIIIP