Día 4 - Mañana
Los sábados hay que aprovecharlos para las compras semanales y limpiar. Esa frase la he escuchado casi toda mi vida pero prefiero hacer lo que me de la gana. Al final mis "los que me den la gana" se quedan en "lo que hay que hacer por cojones". Qué alegría de vida. Soy la envidia de Marqueses.
Perdida en la sección de lavadoras de Alcampo me he encontrado a Mahatma Gandhi vestido de trapillo, agachado, intentando comprobar si cabía él entero en la lavadora de 7 kilos. - Pero hombre, Maha, el Ayuntamiento te va a tener que poner un sueldo por barrerle las calles... ¡Llevas los bajos carbonizados, jomío!. Se ha puesto de pie, y después de limpiarse sus gafitas con la manga llena mugre, me ha dicho: "Un minuto que pasa es irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?". A lo que le he contestado: ¡Pero si llevas hasta un gorrión enganchao entre los pliegues de la ropa!. Haciendo caso omiso a mis palabras y mientras me agachaba resoplando para liberar al pequeño pajarillo, me ha dicho: "Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales". Mientras guardaba al bicho piando en el bolsillo, he contestado: Si es que la cosa está mu malita, ¿no sabes?
Y me ha llenado el pajarito el bolsillo de cagadas como cabras...pero verdes.
¡Qué bonita es la vida!
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