Le dije a mi padre que me cortara un poco de jamón para la tostada. Con ojillos y andares de perro pachón abrió el cajón y sacó el cuchillo de jamón y vi que se iba hacia el baño donde estaba Adolf Hitler, que estaba enjabonándose sus posaderas en la ducha cantando cosas extrañas...así como Leonardo Dantés pero sin pañuelos. Le dije: ¡PÁPA! ¡DE ESE CERDO NO!
Pobretico mío, está como una tapia...cuando quiere. Ahora me toca limpiar a mí toda la sangre de ese cochino, ea.
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Deje su alma aquí después de la señal. RIIIIIIIIIIIIIIP